05 abril 2017

Marcela Balluri - Quédate

Share to Facebook Share to Twitter Email This Pin This Share This



Josh estaba de paso, pero eso no había impedido que sus ojos se clavaran sobre la misma morena que sin inmutarse lo había mandado al calabozo.
Un hombre de su éxito estaba acostumbrado a que las mujeres reclamaran su atención... dulcemente, no acusándolo de delitos inventados. Y justamente por eso lo atraía.
A ella él le importaba un carajo... Pero Josh estaba dispuesto a trabajar en ello. Sí, señor, ¿qué clase de idiota dejaba escapar a las morenas sexys de carácter fuerte?

0 comentarios:

Publicar un comentario