19 junio 2017

Erlantz Gamboa - Embrujo de luna llena

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¿Alguien puede definir la ubicación del destino? Tal vez esté un paso adelante, o galope a nuestro lado, o vaya tras nosotros tratando de alcanzarnos. ¿Alcanzamos nuestro destino o él a nosotros? Lo más probable es que se halle en nuestro interior, en uno de esos rincones que ignoramos que existan, y lo vamos forjando en cada tropezón que damos. ¿Cuál es la formula para modificarlo? Probablemente no la haya, y la única manera de conocer el desenlace, sea viviendo. 
Esta narración contempla, o así lo pretende, el problema al que se enfrenta todo hombre de mediana edad, en ese momento de la vida en que hace balance, y no está muy seguro si el resultado es positivo o negativo. En la mayoría de los casos, la única solución; imposible, por supuesto; es regresar el tiempo e intentar enmendar los errores cometidos. Tristemente, no pasa de ser un sueño. 
Nuestro protagonista es un ser típico, descontento con lo logrado, e indeciso sobre lo que desea obtener. No se trata de sexo, pues eso quizá fue primordial diez años atrás, pero secundario en la actualidad. Ni tampoco es la compañía solitaria; esa simbiosis de intereses comunes que acostumbramos cuando el amor fenece asesinado por el tedio; que está plagada de silencios, mucho más sonoros que las charlas sin sentido, que no son conversaciones pues no escuchamos, simplemente porque no nos interesa. 
Él se halla en un momento en que su vida se derrumba, y no sabe cómo proceder. Necesita darle rumbo a su existencia, pero no encuentra la razón para encaminarse en una dirección u otra. Le hace falta una voz, ya sea exterior o interior, un empujón, o alguien que le diga que nos e equivocará. Pero eso no lo conseguirá, puesto que está solo, y a lo más que llega es a lograr echarle la culpa a alguien. La luna simboliza, en su caso, el culpable de lo que ocurra, la cabeza de turco xxx, la que le motiva e incita. Por supuesto que la luna no es responsable de nada, y menos si hay un error en el signo en que nació. Pero xxx necesita un guía, y elije la luna como pudo hacerlo con el horóscopo del día, unas cartas o caracoles. 
No es una novela preñada de sicología, y únicamente pretende escribir sobre el cambio de destino, o la elección correcta de éste, ya que jamás sabremos lo que nos depararía si hubiésemos escogido otro camino. La narración únicamente pretende versar sobre el punto de quiebra, y el empujón que necesitamos para dar un paso en otro sentido del que teníamos trazado de antemano. 
Javier tiene esposa y amante, constituyendo la terna perfecta antes de los cincuenta, que se convierte en suplicio doble al llegar a la mitad del camino. Busca, sin saberlo, el enigma, la intriga que pueda dar sentido a su vida los próximos veinte años. Embrujado por la luna, que simboliza el misterio, y lo inalcanzable, Javier persigue un ideal que él mismo se ha creado, pero que debe materializarse en alguien.

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