09 junio 2017

Rose M. Becker - Entrégame. Volumen 2

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Nadie le cree, ni siquiera él… Pero sólo ella puede salvarlo.

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Nadie le cree, ni siquiera él… Pero sólo ella puede salvarlo.
Hope Robinson es florista en una boutique de San Francisco. Rodeada por una jefa rocanrolera, por una madre protectora y por una mejor amiga con un corazón de oro, ella lleva una vida que no cambiaría por nada en este mundo.
Hasta el día en el que Hope tiene visiones. Atormentada por una pesadilla que la persigue todas las noches, ella ve un hombre siendo asesinado frente a sus ojos, sin que pueda ayudarlo o prevenirlo. Creyendo que es por culpa del cansancio, Hope no le presta atención.
Hasta que se cruza con ese hombre en la calle.
Existe.
Es muy real.
Se llama David Wagner y es un rico y brillante cirujano de 30 años que la atrae como la luz a una mariposa.
Pero está en peligro de muerte.
Lo mismo que ella.
Sólo le queda una solución: creer en su poder de médium, que crece cada día, y en el gran amor que la une a David.
Ya que es su única oportunidad de salvarse. 

***

– ¡No debí haber tomado tanto en la cena! – declara una voz en el pasillo–.
David levanta la cabeza y deja de mirar el pan tostado. Yo me quedo quieta con la taza en la mano.
– Me siento adormilada...
Claire bosteza tanto que parece que se le va a zafar la mandíbula mientras entra a la cocina. Cuando, de pronto, su mirada se cruza con la de David. Tengo que retenerme para no reír –ya sé, soy mala–. Con un grito agudo, mi mejor amiga cierra de inmediato la bata de satín que usa para dormir. Mi acompañante voltea la cabeza, como todo un caballero que no quiere que se sienta más incómoda. 
– ¡¿Doctor Wagner?! – grita Claire–.
Mi compañera de piso está roja, roja como un tomate, roja hasta la punta del cabello. Su rostro parece encenderse con fuego en dos segundos. 
– Pero… pero…
Entra en pánico. Encontrarse cara a cara con su jefe en la cocina después de levantarse de la cama puede ser una pesadilla, lo admito. Yo, sin ser muy solidaria, río discretamente.
– David pasó la noche aquí.
– Debimos habértelo dicho antes– se disculpa– Lo lamento si mi presencia les incomoda. Puedo…
– ¡No! – exclama– Para nada.
Mientras se desplaza como cangrejo hacia mí, intenta poner en orden su cabello castaño. 
– Pudiste habérmelo dicho…– me dice en voz baja–.
– Lo siento pero regresaste a casa muy tarde. Ya estaba dormida. 
– Es mi jefe…
– ¿Están conscientes de que estoy a un metro de ustedes y de que puedo escucharlas? – nos interrumpe David, divertido–.

***

¡Con Entrégame, Rose M. Becker nos propone una nueva serie aún más «adictiva»!
Entrégame, volumen 2 de 3




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