09 junio 2017

Rose M. Becker - Protégeme... ¡pero de ti!

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Y si alguien amenazara tu vida... ¿Quién te protegería?

***

«Entrando en el ascensor, subo al quinto piso donde ya me espera Karl Wallace, mi agente. Pero apenas abro la puerta de su oficina... me encuentro de frente con un desconocido. ¿Un desconocido? No del todo.
– ¿Señor Apuesto?
¡Esperen! ¡Regresen la cinta! 
¿Dije eso en voz alta? 
Con las manos en los bolsillos y recargado en la pared, mi rubio misterioso con ojos verdes me lanza una mirada divertida. Me quedo fija en el umbral, un poco, muy, enormemente avergonzada. Titubeo:
– Quiero decir...
Sí... ¿Qué quiero decir? 
– ¿Qué estás haciendo aquí?
Eso está bien. Es comprensible, claro, conciso. El hombre que conocí en mi rodaje me contempla con una sonrisa retorcida. No responde. Dejando su asiento de cuero, mi agente se levanta para saludarme efusivamente. Yo continúo observando a mi bello extraño con los ojos desorbitados. Es todavía más atractivo de lo que recordaba. Nuestras miradas se buscan a través del espacio, como imantadas. ¿Soy la única que siente la tensión en la pieza? 
– Te presento a Matthew Turner - declara Karl con su énfasis usual. - Se trata de tu nuevo guardaespaldas.
– ¡¿Mi… qué?!»

***

Actriz famosa acostumbrada al éxito y a estar en la cima del mundo del espectáculo, Liz Hamilton es una joven mujer de 22 años, despreocupada y ligera. Su vida se reduce a una serie de rodajes, de fiestas y entrevistas - y amigos que no siempre son sinceros. Hasta el día en que recibe las cartas de un psicópata. Misivas inquietantes, violentas, siniestras. Habituada a moverse en un mundo de lentejuelas y falsos semblantes, ella no le da mucha importancia... hasta que su agente contrata a un guardaespaldas.
¡Y no cualquier guardaespaldas! 

Matthew Turner. 28 años. 
Ojos verdes que hacen perder la cabeza a cualquiera. 
Un cuerpo de atleta capaz de acelerar los corazones.
¡Y un hombre que vive la vida plenamente!

Entre Liz y su bodyguard, la relación lanza chispas. Ella lo percibe como un espía encargado de vigilar todos sus movimientos. Y él no confía en esta seductora demasiado consentida por la vida. Obligados a vivir bajo el mismo techo a pesar de sus prejuicios, ambos tendrán que enfrentar juntos la amenaza... y la tensión erótica que aumenta entre ellos.




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