10 julio 2017

Saray Gil Díaz - Serie Sumisas 02 - Sumisa de siete tigres

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Cuando Nerea viaja a Rusia a trabajar lo que menos puede esperar en la vida es que su viaje puede convertirse en todo menos en algo relacionado a lo laboral. Cuando la despiden en su empresa y los siete rusos más sexys, tatuados hasta los dientes y dominantes, se obsesionan con ella hasta el punto de hacer cualquier cosa por tenerla entre sus garras.

Nerea corría por las calles de la plaza más famosa de Moscú en el barrio comercial conocido como Kitay-gorod . Corría lo más rápido que podía por los 330 metros de largo que tenía y otros dos kilómetros más que tenía que correr en unos inmensos zapatos negros que no estaban hechos para correr. De la nada escucho un rugido que sintió como si el León más grande de toda áfrica fuese a saltar sobre ella, avanzó más rápido, tropezando con los adoquines mal puestos, miró sus pies y justo a su lado tenía un enorme tigre que la hizo saltar del susto cayendo de nalgas al suelo, suspiro de dolor acariciando sus nalgas y miró al animal de unos preciosos ojos verdes, sintiendo su cuerpo estremecerse, el animal se acercó, se agachó como un gato para tirarse jugando sobre ella, la reacción de ella fue lanzarle un guantazo que una mano paró casi cuando rozaba al inmenso tigre, miró arriba y los ojos grises de Alek Damikoich la miraban con furia en los ojos y el rostro contraído de furia.

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