02 agosto 2017

Livia Ortiz - No más besos

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A veces le escribo al amor que hace correr mi sangre presurosa o en absoluta calma; a esa energía que brilla a mi alrededor con necedad, aunque algunos se empeñen en ignorarla derribando los candiles. También, le escribo a la tristeza que llega como invierno cuando el verano se queda sin sol, que anega mis ojos, los baluartes de mi determinación y me deja empapada pero jamás vencida. Le escribo a la soledad que nunca se va y nos visita por momentos, esa sombra que me enseñó a valorar la luz, que me empuja hacia adelante sin rieles; porque todas las vivencias traen consigo aprendizaje. Otras veces, como ahora, le escribo a la incertidumbre de esos amores, que no tienen ni sur ni norte, que se quedan varados en una vía por donde ya no pasan autos, que no viven, que no mueren, que no sangran y sin embargo se niegan a irse. Esos que buscan enseres para amoblar su alma vacía de todo y se aferran a la soledad para no aceptar compañía; a los que hirieron tanto que perdieron la perspectiva de creer en otra oportunidad. 
Para ellos este libro, que escribí con desprendimiento, sin ánimo de hacer reclamos, liviana de resquemores; solo para entregarle fortuna a quienes se empeñan en habitar en la escasez afectiva. 
No lo sé, pero es posible, que en el fondo siga siendo una soñadora irremediable, una mujer en vía de extinción, alguien que ama de verdad sin excusas; esa terca y patética que aún espera por ti…
Livia Ortiz





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